Nombre:                      Florencia Guijarro Sánchez 

Lugar de nacimiento:   Madrid, España 

Año de nacimiento:      1937 

Residencia actual:       Alcorcón, Madrid, España  

 

Poemas incluidos en esta página:  

 

- Sin que en ello fuera mi culpa. 

- Un inmenso réquiem. 

- Coser.
- A mí sabrá tornar.
- Espantos.
- Sólo oscuridad.
- Sin tu piel. 


 

 

SIN QUE EN ELLO FUERA MI CULPA 

 

 

Se fueron mis blandas noches, 

se fueron mis lunas claras, 

se fueron suaves suspiros 

al rebozo de mi almohada. 

  

Sin que en ello fuera mi culpa, 

la de la flor deshojada. 

  

No hay deseos en mis noches 

ni en mis días añoranzas; 

no hay lumbres que abrasen mis entrañas, 

no hay mieles que empalaguen mi alma. 

  

Sin que en ello fuera mi culpa, 

la de la flor deshojada. 

  

No chisporrotean mis ojos 

en fuego de madrugadas, 

no quema mi boca brava 

al besarle la piel tostada. 

  

No aprisionan mis manos 

su torso, su cuello, su cara. 

Sin que en ello fuera mi culpa, 

la de la flor deshojada.
  

 

 

UN INMENSO RÉQUIEM  

 

                     A los que se fueron en el 11-M 

                     y a los que en él, todavía viven. 

 

En la mañana se despereza  

la ciudad, alegre y bullanguera, 

con nostalgia de sueños atrapados 

que caminan por las aceras. 

  

Truenos, fuegos, relámpagos no trazados, 

revientan la gigantesca hilera de hormigas 

que, entre raíles, busca la siembra. 

  

¡Ay de las amapolas trituradas 

huyendo por rojos caminos 

nunca señalados! 

  

¡Ay de las notas musicales  

esparcidas por doquier 

componiendo un inmenso réquiem! 

  

¡Ay del silencio de los silencios 

del postrado valle de los muertos! 

  

Vía Crucis en angustias desatadas, 

espinas clavadas en la frente, 

llagas de tortura de la sin razón. 

  

Hojas perennes  

en el bosque de los ausentes, 

subyace el calor profundo 

de los que nunca vuelven, 

nutre sus raíces el eterno sufrimiento. 

  

Se vaciaron los hormigueros, 

las lágrimas se fundieron con las del cielo, 

a los que subsisten... la amargura  

les secó hasta el aliento. 

 

 


  

COSER

  

 

Al nacer me dieron hilo y aguja 

sin enseñarme a coser. 

  

Descoso la duda,  

que a veces me atormenta,  

de lo que soy y hago en este mundo. 

Tiro del hilo con fuerza, 

lastimando la mano sin querer. 

  

Con bodoques de colores diferentes 

cubro los pecados, 

mil veces enhebro la aguja 

zurciendo uno a uno mis errores.  

El punto de cruz clava mis sentimientos, 

haciendo trizas una promesa. 

  

Estoy cosiendo con hilos de seda 

los jirones del corazón, 

sin importar la sangre que pierdo,  

tapando los ojos con vainica ciega 

para no ver...lo que no deseo ver. 

  

Le hago un dobladillo al pañuelo 

para enjugar las lágrimas 

que guardo en los bolsillos,  

me pongo el dedal de plata 

para así presionar con fuerza 

a  la esperanza. 

  

Bordo en un lienzo de lino 

cordoncillo, zigzag 

y rosas de pitiminí. 

Querer a querer 

puntada a puntada, 

voy cubriendo el tapiz de mi vida, 

hasta que Dios decidasi lo acabo, 

o si, por el contrario, 

se queda a medio coser. 

 

 

  

   

A MÍ SABRÁ TORNAR  

 


No daré mi madre a la tierra. 

No habré de dar su cuerpo 

viejo y enjuto a la tumba 

cuando culmine su vida. 

No dejaré que un batallón  

de asquerosos gusanos 

destroce sus carnes 

y la transforme  

en esqueleto espeluznante. 

  

He de regalarle al fuego  

el cuerpo de mi madre, 

para que en un minuto,  

en un instante, 

me lo devuelva en cenizas, 

y poder glorificarle. 

Habré de subirlo a alguna cumbre 

donde la pradera verde, 

cuajada de amapolas y trigales, 

allí abajo, parezca llamarle. 

  

Allí, en tales latitudes, 

en infinitas soledades, 

habré de abrir su cofre; 

derramaré sus cenizas con placer insultante, 

para que a mi madre se la lleve el viento 

por jardines, campos y valles. 

  

No daré mi madre a la tierra,  

al fuego se la he de regalar. 

Quizás así... algún día, 

un copo de sus cenizas, 

hasta mí sabrá tornar. 






ESPANTOS  

 


Soledades de mi alma 

hechas en llantos amargos, 

con manto de negros velos 

por no entender el espanto, 

de cosas que no comprendo, 

de cosas en que no me hallo. 

  

Soledades de mi alma 

ante tantos sobresaltos, 

sin saber por qué son tales  

y tan largos mis quebrantos. 

 



 


SÓLO OSCURIDAD
 

 


Quisiera por un instante partir al lugar 

donde la luz o la sombra sean serenidad, 

el sol caliente pero no queme, 

las olas del mar te mezan 

pero no muerdan. 

  

Donde querer sea un bien 

y el bien sea el poder. 

Donde el horizonteno se empañe  

con nubes de estambre 

y el arco iris sea un balancín. 

  

Donde la vida no pese 

como un gigante encima de mí, 

gigante que ni siquiera sonríe 

cumplido su fin. 

Partir a la oscuridad 

dónde ella no apriete, 

ni gima, ni sueñe. 

Sin sonidos, calor, o frío, 

sólo oscuridad, sin más. 

  

¿Pero cómo partir? 

Sin herir ni ofender, 

sólo cuando ese espacio 

esté reservado para mí. 

 

 

 

 

SIN TU PIEL  

 

 

Cómo vivir sin ser el suelo que pisas, 

sin que seas el látigo de mis sentidos, 

sin ser tu deseado y consentido capricho. 

  

Cómo vivir sin tu piel en mi piel, 

sin la ley de tu voluntad, 

sin tu amor que es mi confesión. 

  

Seré niebla errante buscando dónde quedarse, 

al vendaval llamaré 

para que quiebre mis alas de cristal, 

a la tristeza buscaré 

para que en mí se crezca. 

  

No temas, a todo sabré renunciar, 

hasta de tu sangre en mi sangre. 

No seré el árbol que te aplaste 

la espina, que en tu boca se clave.  

  

Pero... ¿Cómo vivir sin tu piel en mi piel? 

  

     

 


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